El próximo 11 de noviembre, el Papa León XIV celebrará la Santa Misa a las 10 en la plaza frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Para esta celebración de importancia histórica, el Vaticano ha confirmado que utilizará el Vino Especial Licoroso de Misa Cabrini, un producto elaborado por una bodega familiar mendocina con más de ocho décadas de trayectoria en la producción de vinos litúrgicos.
La noticia representa un momento significativo para la familia Cabrini. El enólogo Hugo Cabrini expresó que la elección de su vino por la máxima autoridad eclesiástica es "un orgullo inexplicable", destacando que trasciende cualquier aspecto comercial. "Hay mucho sentimiento, es una cuestión espiritual", señaló sobre esta distinción que llevará el producto desde Luján de Cuyo hasta la capital bonaerense.
Una tradición que comenzó hace 84 años
Bodega Cabrini fue fundada en 1918 por Don Leandro Cabrini, pero la elaboración específica de vino para misas tiene su propia historia. En 1939, Guillermo Cabrini, miembro de la segunda generación familiar y sacerdote salesiano, propuso comenzar la producción de un vino destinado exclusivamente a celebraciones religiosas. Desde entonces, la familia ha mantenido esta tradición a través de cuatro generaciones.

Actualmente, la bodega produce alrededor de 70.000 litros anuales de este vino licoroso, que abastece a iglesias y comunidades religiosas en distintas provincias. Los viñedos están distribuidos en diferentes zonas de Mendoza, entre ellos Perdriel y Ugarteche, en Luján de Cuyo. La empresa también proyecta ampliar su producción e iniciar exportaciones hacia Paraguay.
Características de un vino litúrgico
El producto que llegará a la celebración papal no es un simple vino dulce convencional. Se trata de un vino licoroso o fortificado elaborado con uvas tintas, cuya composición especial lo hace ideal para el uso en altar. Durante la fermentación, se incorpora alcohol vínico que detiene la actividad de las levaduras y preserva parte del azúcar natural de la uva.
El vino Cabrini se elabora con un corte de Malbec, Tempranillo, Bonarda y Lambrusco. Después de la fermentación, permanece en grandes barricas antiguas de roble durante al menos 12 meses y continúa su crianza en botella. Una característica fundamental es su excepcional capacidad de conservación: puede permanecer en las vinajeras durante la celebración sin deteriorarse rápidamente al entrar en contacto con el oxígeno, una cualidad esencial para productos destinados al uso litúrgico.
El Arzobispado de Mendoza ha autorizado expresamente su utilización como vino de altar, y su elaboración sigue las directrices establecidas por el Vaticano.
Un legado que cruza fronteras
La relación de la familia Cabrini con la Iglesia tiene antecedentes importantes. Durante los años 50, la familia envió vino a la Santa Sede y recibió una carta de agradecimiento y bendición del Papa Pío XII, documento que conservan como pieza central de su historia. Esa carta llevaba la firma de Giovanni Battista Montini, quien años más tarde se convertiría en el Papa Pablo VI.
Otro capítulo significativo ocurrió en el Jubileo del año 2000, cuando el Papa Juan Pablo II celebró una misa en Roma utilizando vino de Bodega Cabrini. Ahora, 26 años después, el vino mendocino volverá a estar presente en una celebración papal, esta vez en la Argentina con León XIV como protagonista.
Para la familia, esta confirmación representa la continuidad de una historia iniciada hace casi nueve décadas: una bodega fundada en 1918, un vino de misa que comenzó en 1939, una carta de Pío XII, un antecedente con Juan Pablo II y ahora esta nueva página junto a León XIV.







