U$S 30.000 por un kilo: cuando el café se convierte en objeto de lujo absurdo

El Geisha de Panamá alcanzó precios de auto 0 km en la última subasta. Un fenómeno que expone los excesos del mercado ultra premium y cuestiona si el lujo puede volverse ridículo.

El café que cuesta como un auto 0 km

Nico Artusi, más conocido como Sommelier de Café, junto a Ernesto Martelli en el programa OCIO presentaron esta novedad. Hace poco más de un año, el mercado del café de especialidad alcanzó un punto de inflexión que expone los excesos de la ultra-lujo sin precedentes. El Geisha panameño, consagrado como el mejor café en la subasta internacional Best of Panamá, llegó a cotizar $30.000 el kilo. Para dimensionarlo: con ese mismo dinero te comprás un automóvil 0 km en muchos países del mundo. La distancia entre lo razonable y lo absurdo nunca fue tan evidente en una taza.

El fenómeno tiene nombre en los estudios culturales contemporáneos: dubainización. Se trata de una oferta ultra limitada destinada exclusivamente a ultra ricos, pero llevada a un punto de ridículo tal que el mercado pierde sustentabilidad. Un café de especialidad de altísima calidad cuesta en promedio $8 el kilo en finca. Entre $8 y $30.000 hay una distancia tan abismal que vuelve irrisoria la experiencia misma. Porque cuando el lujo alcanza esos extremos, deja de ser lujo para convertirse en absurdo.

La compra fue realizada por Julitt Coffee, una tostaduría y cafetería ubicada en Dubai. Allí, una taza de ese Geisha de Panamá se vende a $1.000. Para comparar: en la Plaza San Marco de Venecia, considerada el café más caro del mundo, una taza cuesta alrededor de $6. Lo irónico es que la exclusión ya no es solo por precio. Es geográfica. Si solo se sirve ese café en una locación específica en Dubai, el primer obstáculo no es el dinero sino llegar hasta allá. La experiencia se vuelve inaccesible no por el valor, sino por la barrera de entrada territorial.

El panorama se complica aún más para la próxima edición de Best of Panamá, que se realiza en septiembre. Este año, tormentas, sequías y olas de calor redujeron la cosecha a la mitad. Todos los indicios apuntan a que el Geisha alcanzará precios todavía más stratosféricos, profundizando la dubainización del mercado cafetero. Es el síntoma de un mercado que, en su búsqueda por lo extraordinario, termina desvirtuando la cosa misma que pretende celebrar: la calidad y el disfrute de una bebida que, en esencia, debería ser accesible y disfrutada.

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