Las exportaciones argentinas de vino repuntan: 6,5% más en volumen en 2026

Después de años de caída, Argentina invierte la tendencia. El vino blanco y los varietales lideran el crecimiento de las exportaciones en el primer semestre.

Las exportaciones argentinas de vino repuntan: 6,5% más en volumen en 2026

Después de años de caída sostenida, Argentina invierte la tendencia en sus exportaciones de vino. Los números del primer semestre de 2026 traen aire fresco al sector: un crecimiento de 6,5% en volumen y 1,5% en precio marcan el inicio de una recuperación que la industria aguardaba con ansias. Aunque el incremento en valor sea modesto, el repunte en cantidad colocada es lo que realmente importa en una coyuntura donde el desafío principal siempre fue ubicar más botellas en el mercado internacional.

Lo más relevante de estos números es la composición del crecimiento. No se trata de un repunte uniforme, sino de un movimiento selectivo donde ciertos segmentos lideran la recuperación. El vino blanco, varietales y el vino a granel son los protagonistas de esta mejora, reflejando cambios profundos en la estrategia exportadora del país. Estos datos confirman lo que se venía observando en los últimos tiempos: la apuesta argentina por diversificar su oferta está dando frutos.

El crecimiento del vino blanco es particularmente significativo porque durante años quedó relegado a un segundo plano en las prioridades comerciales. Mientras el Malbec tinto se llevaba la mayoría de la atención internacional, los blancos argentinos ganaban terreno lentamente en las mesas del mundo. Este semestre, ese esfuerzo de posicionamiento comienza a verse reflejado en volúmenes concretos. Las regiones productoras de blancos de calidad, desde los Chardonnay de altura hasta los Sauvignon Blanc y Semillón frescos, encuentran cada vez más demanda en mercados que buscan diversidad y frescura.

Los varietales también despuntan en esta nueva tendencia. Aunque el Malbec sigue siendo la insignia argentina, el mundo comienza a reconocer que el país produce otras expresiones de calidad. Cabernet Franc, Pinot Noir, Riesling y otros varietales que durante años se cultivaron en nicho encuentran ahora consumidores dispuestos a explorar más allá de las opciones tradicionales. Esta apertura del mercado internacional hacia propuestas menos obvias es una victoria para bodegas que apostaron a la experimentación y la diferenciación.

El vino a granel también suma en estos números, aunque por razones distintas. Esta categoría es fundamental para bodegas que necesitan colocar volumen y para mercados emergentes donde el consumidor valora el producto a precios accesibles. El repunte en esta segmento señala que Argentina mantiene su competitividad en términos de precio-calidad, crucial para disputar mercados en constante transformación.

Estos números, aunque modestos en valor de precio, representan un quiebre importante en la narrativa de decline que ha caracterizado las exportaciones argentinas de vino en años recientes. Consolidar esta tendencia será el desafío de los próximos semestres. Si logra mantenerse, podría significar el inicio de una nueva etapa donde la diversificación de la oferta y la calidad en múltiples categorías reposicionen a Argentina no solo como productor de Malbec, sino como país capaz de ofrecer vinos versátiles y competitivos en cualquier nicho del mercado global.

Mirá el episodio completo de: Vinorama #12 ⎥Fabricio Portelli & Andrés Rosberg⎥Invitado: Matias Michelini
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