Ventana o Pasillo. Programa conducido por Maia Chacra. Estrena todos los miércoles a las 19 hs en Winexplorers por YouTube.
Supermercados y mercados: de vitrina turística a atracción imprescindible
Durante años, los viajeros exploraban destinos buscando monumentos históricos, museos y restaurantes de renombre. Pero algo cambió radicalmente en la forma en que experimentamos una ciudad desconocida. Hoy, entrar a un supermercado se convirtió en un plan turístico genuino, tan válido como visitar una catedral o recorrer un barrio pintoresco. Los números lo confirman: el 77% de los viajeros internacionales dice que le gusta visitar supermercados en el extranjero, según un informe de tendencias de la cadena hotelera Hilton para este año. Ya no se trata de una rareza, sino de una de las tendencias de viaje más fuertes que Hilton oficializó para 2026.
¿Por qué ocurre esto? Los psicólogos que estudiaron esta tendencia tienen una explicación clara y contundente: un supermercado te muestra cómo vive la gente de verdad, sin filtro de lo turístico. Aquí no hay versiones sanitizadas de la cultura local. Al contrario: encontrás los productos que realmente consume la población, a los precios que ellos pagan, en el contexto donde hacen sus compras cotidianas. Es el reflejo no editado de una sociedad, y eso es exactamente lo que buscan los viajeros modernos.
El caso más emblemático es el de Finlandia, donde la cadena K Supermarket se convirtió en la primera empresa del rubro en registrar oficialmente sus locales como atracción turística reconocida. El local de Helsinki aparece listado en TripAdvisor como un destino que vale la pena visitar. La propuesta es ingeniosa: el supermercado cuenta con colmenas propias en el techo que producen su propia miel, y van agregando detalles que lo hacen visualmente atractivo y altamente viral en redes sociales.
En Japón, el fenómeno es igualmente fascinante. Los turistas hacen fila en los Seven-Eleven de Tokio por sándwiches de huevo y mayonesa, o por las ediciones exclusivas de KitKat con sabor a matcha que no existen fuera del país. Más allá de los convenience stores, un pequeño local de la cadena Lawson en el pueblo de Kawayukio se volvió legendario por una razón singular: la vista al Monte Fuji desde su vidriera. La vista es tan espectacular que ahora el lugar requiere controles de seguridad debido al volumen de visitantes que llegan específicamente para fotografiar esa postal.
En Barcelona, Mercadona funciona como un templo de productos españoles a precios accesibles. Los turistas entran fascinados por la oferta, la calidad y lo barato que resulta comprar ahí comparado con sus países de origen. Es el mismo fenómeno en Miami, donde tiendas como Trader Joe’s y Target se convirtieron en destinos de compra turística. Hay visitantes que vuelven a sus casas con valijas llenas de productos de estas cadenas.
Lo interesante de esta tendencia es que no se trata de supermercados de lujo o especializados. Al contrario: son los mercados cotidianos, los almacenes locales, los espacios donde la gente común hace sus compras diarias. Los viajeros no buscan exclusividad, sino autenticidad. Quieren ver qué hay en las góndolas de un barrio ordinario, cómo se estructura la oferta alimentaria de una ciudad, qué marcas dominan, cuáles son los productos estrella. En cierto modo, un supermercado cuenta la historia de una comunidad mejor que cualquier guía turística.
Esta transformación de los espacios comerciales cotidianos en atracciones turísticas plantea nuevos desafíos para estas empresas. Algunos supermercados ahora deben implementar medidas de seguridad adicionales porque el flujo de visitantes interfiere con las compras regulares. Pero también representa una oportunidad única: muestra que existe una demanda real de experiencias auténticas, de conexión genuina con la vida local. Los viajeros del 2026 ya no quieren solo consumir una ciudad; quieren entenderla desde adentro, en sus espacios más mundanos y reveladores.








