Godoy Cruz el circuito nocturno más completo y secreto de Palermo

Godoy Cruz mutó de zona roja a epicentro nocturno donde conviven speakeasy premiados internacionalmente, hidden clubs de electrónica, bares de rock y propuestas gastrocultural. Un circuito completo para resolver toda la noche sin moverte de la misma cuadra.

Godoy Cruz el circuito nocturno más completo y secreto de Palermo

Godoy Cruz se transformó de una zona oscura y olvidada en el epicentro de la noche porteña. Entre depósitos abandonados y oficinas cerradas, la calle despertó con bares premiados internacionalmente, speakeasy escondidos, clubs de electrónica y refugios rockeros que conviven en pocas cuadras. Hoy es el lugar ideal para resolver una salida completa: comer algo rico, probar un buen trago en pareja y bailar sin moverte de la misma cuadra.

De zona roja a epicentro de la joda

Lo que fue históricamente la zona roja fue mutando con el tiempo. La gastronomía ganó terreno y con ella llegaron los primeros speakeasy. Así nació Bradley, el bar pionero del circuito que se convirtió en referencia con sus distinciones internacionales. El espíritu de lo oculto, lo misterioso y lo reservado sigue atrayendo nuevos espacios que encuentran en Godoy Cruz el lugar mágico para anidar.

Christian Rojas, creador de The Lift 1967, explica su decisión de desembarcar en la zona: “Elegimos esta locación porque nos pareció mágica. Siempre me gustó lo oculto, el concepto de no tener vidriera. La calle es tranquila, alejada del Palermo más ruidoso, y encima tenemos al lado el mural de Hernán Cattaneo”. Esa combinación de magnetismo, tranquilidad y misterio es lo que diferencia a Godoy Cruz del resto del barrio.

Hoy concentra una de las propuestas más completas de Palermo. Es un circuito donde conviven speakeasy, teatros, bares icónicos de rock, hidden night clubs de música electrónica y gastronomía variada. Una coordenada concreta para resolver la noche de principio a fin, ideal para comer algo rico entre amigos, probar un buen drink y terminar bailando sin necesidad de moverte de la misma calle. Ya sea que busques el misterio de un bar oculto, un tremendo sushi o una madrugada exclusiva en la pista, el circuito tiene una parada para vos.

The Lift 1967: La experiencia 3 en 1

A fines de 2024 The Lift 1967 llega con un concepto revolucionario que resuelve toda la noche en un solo lugar. La experiencia arranca en el restaurante 1967, donde mezclan la técnica del sushi japonés con ingredientes patagónicos de lujo en un ambiente distinguido de terciopelo, toques de cobre y puro estilo art déco. Es una primera pausa gastro íntima y moderna que prepara el terreno para lo que viene después.

A medida que avanza la velada, el plan te lleva al Live Sessions Club, un formato acústico de nivel internacional que te deja cara a cara con los artistas mientras disfrutás de excelente coctelería. La noche guarda una última sorpresa: su faceta más exclusiva aparece cuando por medio de un ascensor descubrís el Hidden Night Club. Este sector secreto está pensado para los que quieren seguirla hasta tarde, con un sistema de sonido Hi-Fi y juego de luces que te mete de lleno en el ambiente.

Todos los viernes, la fiesta Voyage propone vivir la música electrónica como un verdadero viaje sonoro. El DJ residente Christian Rojas se encarga de curar minuciosamente a cada uno de los artistas invitados, desde Scott Haslam hasta Guuse, Nahs y Nebula George O’Hara. Eso sí: no te vayas de muscu porque el código es dress to impress.

Misión: El comodín que todo lo puede

Esa carta comodín de Palermo que nunca falla porque sabe mezclar buena coctelería con comida que acompaña. Temprano, el ambiente es súper relajado y romántico, ideal si tenés una cita o querés charlar tranquilo en plan petite comité de amigos. Todo el lugar tiene una onda medio psicodélica que te envuelve desde la entrada.

El plato fuerte llega después de las doce, cuando baja un poco más la luz y la energía del lugar cambia por completo. El gran secreto de Misión está escondido en el segundo piso, justo detrás de una puerta que parece la de un baño cualquiera. Al cruzarla, te chocás de frente con una pista de baile oculta donde los DJs van desde el house hasta el reggaetón old school.

Strummer Bar: Refugio rockero de pura cepa

Si buscás un refugio con puro ADN rockero, Strummer Bar pisa fuerte en Godoy Cruz como el punto de encuentro definitivo del circuito under porteño. Armado por músicos de pura cepa, el lugar está pensado para que las bandas suenen lo mejor posible, con equipos de primera y un cuidado por el audio que se nota al instante.

En la programación semanal podés cruzarte con una banda de punk y al siguiente día ir a escuchar un ciclo de swing. Estar ahí te hace sentir en uno de esos pubs ingleses donde sabés que cualquier día de la semana hay música en vivo y un ambiente que te atrapa. La excelente movida cultural cierra por todos lados con pintas de cerveza artesanal, una barra de tragos y tapeos ideales para picar algo entre amigos. Vayas a ver a un músico consagrado o a descubrir tu nueva banda favorita, la buena energía está siempre garantizada.

Coral Studio & Bar: Club sonoro inmersivo

Se propuso juntar dos de nuestros favoritos: sushi y electrónica. Este espacio funciona como un club sonoro donde la acústica de estudio te envuelve por completo y transforma la salida en un plan totalmente inmersivo. La vibra es bien cosmopolita y dinámica, perfecta para esos grupos que quieren arrancar a comer temprano y seguirla a puro baile en el mismo lugar, sin andar cambiando de locación.

La propuesta gastronómica le sigue el ritmo a la fiesta con opciones de sushi fresco y riquísimo, pensado para compartir. La barra no se queda atrás y te ofrece un abanico que va desde cervezas tiradas y vinitos hasta una coctelería de autor impecable para maridar con las piezas. Como tienen un horario extendido, es el spot ideal para dejarte llevar por la noche, hasta que los graves y los sabores orientales te acompañen de madrugada.

J.W. Bradley: El speakeasy legendario

Este bar oculto inspirado en el legendario Orient Express ya es parada obligatoria en Buenos Aires. Entrar acá es viajar en el tiempo directo a una sala de espera victoriana que es solo la antesala para subirte a un vagón espectacular. Mientras te acomodás, las ventanillas funcionan como pantallas que te llevan de paseo por paisajes europeos, armando un clima increíble desde el minuto cero.

Es un espacio atravesado por el arte, la cultura y el lujo, donde cada detalle está pensado para sorprenderte. Pionero del speakeasy palermitano, se convirtió en un clásico que define el espíritu de Godoy Cruz: lo escondido, lo refinado, lo exclusivo. Una experiencia completa donde el viaje comienza antes de probar el primer trago.

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