Los 100 puntos de Vigil: cómo el Malbec argentino se consagra en la liga mundial

El vino En las Bravas Malbec 2019 de Adriana Catena sumó otro 100 puntos en Robert Parker. Más allá del hito personal, refleja cómo Argentina cambió su posición en la viticultura global en dos décadas.

Vinorama, con la conducción de Fabricio Portelli y Andrés Rosberg. Estrena todos los martes a las 19 hs en Winexplorers por YouTube.

Un hito que trasciende fronteras

Hace poco más de dos décadas, la idea de que un vino argentino alcanzara los 100 puntos en Robert Parker parecía casi un sueño inalcanzable. Hoy, ese sueño es una realidad cada vez más frecuente, y el Malbec se ha convertido en el protagonista indiscutible de esta transformación. El En las Bravas Malbec 2019 de Adriana Catena, elaborado bajo la dirección de Vigil, acaba de sumar otro 100 puntos en la publicación más referente del mundo vinícola, consolidando un logro que va mucho más allá de un simple reconocimiento personal. Este resultado es un reflejo tangible de cómo Argentina cambió su posición en la viticultura global en apenas dos décadas.

Lo interesante del caso es que Vigil ya acumula cerca de 20 vinos con puntaje perfecto en Parker, lo que lo posiciona como uno de los enólogos más premiados de la región. Pero esta cosecha 2019 del En las Bravas es especialmente significativa porque representa algo nuevo: un Malbec que ya tiene años de crianza en fudre con madera muy bien integrada —más de 50 meses en madera usada— y que aún está conquistando reconocimientos de máxima envergadura. Esta característica es particularmente relevante porque habla de una evolución en los criterios de Parker mismo. Hace veinte años, el crítico buscaba vinos sobrecargados, sobremaduros, excesivamente concentrados. Hoy, sus valoraciones premian precisamente lo opuesto: vinos que mantienen su elegancia, su complejidad y su capacidad de evolucionar sin necesidad de agresividad en la extracción o en el roble.

El Malbec se consagra en la liga mundial

Para Argentina, estos 100 puntos significan mucho más que una cifra. El Malbec se ha convertido en la carta de presentación del país en el mundo, el mejor jugador en la alineación vinícola nacional. Cada vez que un Malbec argentino recibe esta puntuación máxima, impacta no solo en la bodega que lo produce, sino en toda la industria. Es un mensaje que viaja globalmente: Argentina está jugando en la liga de los mejores productores del mundo, y lo hace con consistencia.

Lo que hace especialmente valioso este reconocimiento es que el Malbec argentino aparece cada vez más frecuentemente en estas listas de máxima excelencia. Eso no es casualidad. Es el resultado de casi tres décadas de trabajo sistemático en las viñas, de investigación obsesiva sobre los terroirs, de mejora continua en las técnicas de vinificación. Los consumidores alrededor del mundo ven ese número —100 puntos— como una guía confiable, la máxima expresión de calidad que se puede otorgar a un vino. Y cuando lo ven al lado de “Malbec argentino”, la atención se concentra. Se concentra en Argentina, en sus regiones, en sus productores.

Dos décadas de transformación

Hace veinte años, un vino argentino nunca sacaba 100 puntos, ni “a cañonazos” como se bromea en la industria. Pero ese cambio no sucedió de la noche a la mañana. Fue el resultado de inversión, de visión de largo plazo, de apuestas en regiones como el Valle de Uco, de enólogos que se atrevieron a desafiar lo convencional. Hoy, Argentina está haciendo vinos que dan que hablar no solo localmente, sino en el mundo entero. El En las Bravas es apenas uno de ellos, pero es un recordatorio de que esta transformación es real, profunda y sostenida.

Lo que hace aún más relevante este reconocimiento es que muchas otras variedades argentinas también están ganando terreno. El Sauvignon Blanc, el Pinot Noir, incluso algunas criollas recuperadas con respeto por sus productores, están demostrando que Argentina no es un país de un único vino, sino de una riqueza extraordinaria de expresiones. El Malbec seguirá siendo el protagonista, pero la profundidad del trabajo que se está haciendo en las bodegas argentinas permite que haya espacio para que otras variedades brillen también.

Este hito de Vigil, entonces, no es solo celebración del pasado cercano. Es confirmación de que Argentina está consolidándose como una potencia vinícola. Cada 100 puntos es una puerta que se abre, un consumidor que descubre, una conversación que comienza en una mesa en cualquier parte del mundo. Y mientras el Malbec sigue ganando reconocimientos, la Argentina sigue demostrando que su revolución vinícola es apenas el comienzo de una historia mucho más grande.

Mirá el episodio completo de: Vinorama #13 ⎥Fabricio Portelli & Andrés Rosberg⎥Invitado: Jorge Cabeza (Bodega Salentein)
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