Luigi Bosca marca seis décadas trabajando con el Cabernet Sauvignon, la variedad tinta más plantada del planeta. Originaria de Burdeos, esta cepa ocupa un lugar de privilegio en la historia de la bodega mendocina, desde que Leoncio Arizu —fundador de la familia— plantó los primeros viñedos de esta variedad a comienzos del siglo XX. Convencido de que Mendoza ofrecía el terroir ideal, Arizu cultivó sus primeras parcelas en Maipú y Luján de Cuyo, territorio que la bodega nunca dejó de explorar.
Con el paso de los años, Luigi Bosca consolidó un saber profundo sobre el comportamiento y el potencial de esta cepa en la región. El tiempo se convirtió así en un aliado: tal como el Cabernet Sauvignon requiere años para desplegar su máxima complejidad y elegancia, el conocimiento acumulado sobre los viñedos y cada cosecha solo se fortalece con la experiencia. Esa es la filosofía que impulsa a la bodega a seguir reinterpretando la variedad.
De Sangre: el homenaje a una tradición
La colección De Sangre nace como tributo a una costumbre de la familia Arizu. Durante generaciones, marcaban las barricas más especiales con el propósito de reservarlas exclusivamente para los seres más cercanos. Esa tradición de seleccionar lo mejor de la cosecha y compartirlo en círculos íntimos inspiró esta línea de vinos, elaborados con el mismo cuidado y dedicación que caracteriza el trabajo familiar.
El De Sangre Cabernet Sauvignon 2022 es el resultado de una búsqueda deliberada por reapropiarse de la variedad. Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca, explica que el vino combina uvas de Las Compuertas, Agrelo, Gualtallary y Altamira —cuatro terroirs mendocinos que aportan capas distintas de complejidad. Esta mezcla busca expresar el carácter total del Cabernet en la provincia, aprovechando las particularidades de cada zona.
Perfil sensorial del vino
El tinto presenta un color rojo rubí profundo que anticipa su intensidad. En nariz, prevalecen aromas de fruta negra madura y fresca —moras y ciruelas— junto con notas especiadas de pimienta. En boca, la estructura es tensa y bien definida, con cuerpo generoso. Los taninos lucen finos y maduros, mientras que la acidez equilibrada aporta fluidez al conjunto. El final es persistente y elegante, dejando una sensación de complejidad que invita a descubrir capas sucesivas del vino.







