Matías Michelini: de nómade del vino a viticultor. La historia de La Estocada

Después de años experimentando con bodegas alquiladas, Matías Michelini plantó bandera en Gualtallary. Descubrí cómo su finca La Estocada representa la evolución de su proyecto y cómo su restaurante Cal acaba de recibir la primera estrella Michelin en Valle de Uco.

De nómade del vino a viticultor: la historia de Matías Michelini en La Estocada

Matías Michelini representa una de las evoluciones más fascinantes del vino argentino contemporáneo. Después de años experimentando con bodegas alquiladas y comprando uvas, plantó bandera en un lugar que define como el cumplimiento de todos sus sueños como enólogo y productor familiar. La Estocada, ubicada en Gualtallary, Tupungato, es mucho más que una bodega: es la materialización de una visión integral sobre cómo hacer vino con propósito, filosofía y compromiso con la tierra.

En La Estocada, Michelini desarrolla un proyecto de 4 hectáreas donde la viticultura biodinámica y la producción diversificada conviven en armonía. Allí plantó 9 parcelas de viñedos durante la pandemia que hoy generan tanto uva como un ecosistema completo: 15 huertas biodinámicas distribuidas según la constelación de Orión, 400 frutales, granja con animales y apicultura. La decisión de organizar las huertas replicando el cinturón de Orión —esa constelación de 22 estrellas visible cada noche en el hemisferio sur— responde a los principios de la agricultura biodinámica. Para Michelini, bajar la constelación a la tierra significa mantener una conexión constante entre cielo y suelo, entre los ciclos lunares que guían el trabajo y la realidad del viñedo.

La geografía de La Estocada marca decisiones fundamentales sobre qué se planta dónde. Gualtallary posee una particularidad geológica única: dependiendo de la ubicación dentro de la propiedad, el terreno es arena pura, piedra calcaria o la transición entre ambas. Michelini eligió plantar los blancos —Chardonnay, Riesling, Semillón y Sauvignon Blanc— en las zonas arenosas más profundas, mientras que los tintos, exclusivamente Malbec y Cabernet Franc, ocupan las parcelas donde la piedra afloraba desde la superficie. Esa decisión estratégica responde a cómo cada variedad se desarrolla en condiciones contrastantes: en la arena, las raíces encuentran más facilidad para crecer; en la piedra, la planta sufre y produce uvas con pieles más gruesas, generando vinos con mayor estructura.

El Genesis de Arena, primer blanco lanzado por La Estocada, nace de la cosecha 2023 como expresión de este nuevo comienzo. Es un blend de las variedades blancas plantadas en suelos arenosos, un vino con textura, mineralidad y esa cualidad salina que Michelini describe como el regalo de la montaña. A diferencia del marketing que pretende vinos “sin intervención”, Michelini y su hija Paula defienden la idea opuesta: La Estocada es un proyecto de máxima intervención realizado con máxima conciencia. Desde la selección de las variedades hasta el método de conducción, el riego, la poda invernal con los dedos helados, la preparación de abonos biodinámicos y la cosecha —todo requiere trabajo manual, decisiones cultivadas y cuidado familiar durante todo el año.

El Genesis de Piedra completa la dupla inaugural, representando los tintos elaborados sobre terrenos pedregosos. Este blend de Malbec y Cabernet Franc captura la potencia y la estructura que genera cultivar en condiciones adversas. En las zonas más calcáreas de La Estocada, Michelini implementó sistemas de conducción distintos: cabeza en las áreas más pedregosas, donde las plantas son naturalmente pequeñas, y espaldero bajo en las transiciones. Todo manual, todo biodinámica, sin químicos de síntesis que acelerasen el crecimiento artificial de las plantas.

Junto al lanzamiento de estos vinos, Michelini creó “Parte de la Estocada”, un modelo de membresía que transforma a los visitantes en participantes de su mundo. No es simplemente comprar vino; es ser parte de una comunidad que siente La Estocada como segunda casa, que puede ayudar en la finca, que obtiene prioridad en las compras cuando salen las botellas limitadas. Con solo 4 hectáreas y una producción cuidada, los volúmenes son reducidos: esto explica por qué la membresía existe, por qué se guardan cuotas para restaurantes porteños que confiaron desde los inicios del proyecto, por qué no hay abundancia.

Paralelamente, La Estocada alberga Cal, el restaurante que acaba de recibir la primera estrella Michelin en Valle de Uco. El chef Enzo González Petra fue reconocido como joven chef revelación de Argentina. Que esto sucediera apenas 8 meses después de la apertura subraya cómo Michelini piensa integrado: la finca produce no solo vino, sino también experiencia gastronómica donde ese vino encuentra su máxima expresión. La estrella verde Michelin —reconocimiento a la sostenibilidad— cobra aún más sentido en un lugar donde la biodinámica, la producción diversificada y el trabajo familiar tejen un modelo alternativo al agroindustrialismo.

Michelini llama a todo esto “la evolución después de la revolución”. Pasó de ser enólogo asalariado a crear Passion Wine, proyecto donde los vinos reflejaban su gusto personal antes que el mercado. Ahora, con La Estocada, es Matías Michelini y familia: su esposa Ci manejando la agricultura biodinámica, sus hijos Paula y Stefano en la bodega, su sobrina Daniela con su marido Enzo en el restaurante. No es un nombre, es la realidad de una familia que trabaja todo el año en la montaña, que poda con siete grados bajo cero, que prepara compost en invierno, que ha encontrado en Gualtallary no un negocio sino un lugar donde quedarse, donde crecer, donde dejar raíces.

Mirá el episodio completo de: Vinorama #12 ⎥Fabricio Portelli & Andrés Rosberg⎥Invitado: Matias Michelini
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