En Palermo funciona una sala cuya ubicación se mantiene en reserva: la dirección se revela únicamente al momento de reservar. Se trata de Secreto Tango Society, una propuesta que se aleja de las grandes salas y apuesta a que músicos, bailarines y espectadores compartan el mismo espacio.
Antes de llegar, un letrero luminoso con la palabra "secreto" indica que se está en el lugar correcto. Pero la experiencia empieza incluso antes de que se levante el telón. El Salon tiene paredes de azul profundo, luces bajas y velas sobre las mesas, y el murmullo del público, con una copa de vino en la mano, funciona como preludio del show.
El cambio llega en cuanto arranca la primera canción y el ambiente se transforma por completo. Piano, bandoneón, taconeo sobre la madera y complicidad en las miradas de los bailarines trasladan al público a otra época. Entre los temas aparecen piezas de Astor Piazzolla, Carlos Gardel y Aníbal Troilo. Los músicos improvisan sin soltar la precisión, y la velada va de tramos dramáticos a momentos juguetones con el bandoneón. Cada canción es parte de un itinerario armado para generar un viaje emocional. Para sus creadores, la experiencia excede al espectáculo y funciona como un modo de conectar con la identidad rioplatense.
Un formato pensado para la cercanía
Alex Pels, fundador de Secreto Tango Society, también está al frente de propuestas inmersivas como Fogón Asado y Criolla Cooking, enfocadas en las tradiciones argentinas. La idea de la propuesta se gestó en equipo con Agustina Videla y Pablo Destito, quienes dirigen artísticamente el proyecto. "Este espectáculo surgió a partir de una idea concreta que pensamos junto a Agustina Videla y Pablo Destito, directores artísticos del proyecto. Buscamos repensar la manera de sentir el show de tango en Buenos Aires", apunta Pels.
Lo que se propone, en palabras de sus impulsores, es devolverle al público la proximidad, la emoción y la impresión de asistir a algo verdadero. Como cada vez más personas buscan autenticidad, el proyecto apuesta por vivencias con menos formalidades y estructura. "Queremos que los espectadores sientan que entraron a la casa de los artistas para verlos tocar, bailar y compartir el tango desde muy cerca. Por eso elegimos un formato íntimo, con pocos espectadores, sin grandes distancias entre el público y los artistas y sin teléfonos durante el espectáculo", dice Pels. Además, sostiene: "Más que ver un show de tango, buscamos que la gente sienta que está formando parte de un encuentro".
Los artistas en escena
La propuesta reúne a destacados artistas de música, canto y baile, todos con el mismo protagonismo. "Todos son protagonistas y cómo viven el tango aparece en escena", asegura Pels.
En el elenco figura Horacio Romo, bandoneonista de renombre, junto a Fulvio Giraudo, quien compone, toca el piano y dirige musicalmente el proyecto. Las voces están a cargo de Alicia Vignola y Noelia Moncada, dos cantoras sobresalientes de Buenos Aires. En la pista, la pareja formada por Fernando Rodríguez y Estefanía Gómez, Campeones Mundiales de Tango Escenario 2019, comparte escena con más intérpretes. A esto se suma el trabajo con artesanos de zapatería y de vestuario abocados al tango.
Un público que busca reencontrarse con el tango
Aunque el público se compone principalmente de viajeros, también asisten personas de la ciudad. Pels admite cuál es la meta más difícil de cara al futuro: "Nuestro mayor desafío es volver a enamorar a los argentinos y a los jóvenes".
En esa línea, plantea repensar la forma de presentarlo: "Creemos que hay que dejar de presentarlo solamente como patrimonio, tradición o nostalgia. No tiene por qué ser únicamente algo que nuestros abuelos escuchaban. Puede ser actual y conmover a los jóvenes". Con estas palabras, Pels deja en claro su intención de acercar el tango a las nuevas generaciones.







