Durante los meses de junio y julio, la bodega abre sus puertas para que mendocinos y turistas descubran el mundo del vino en su contexto de origen: rodeados de viñedos y con las vistas más espectaculares de la cordillera de los Andes. Ubicada en el corazón de Luján de Cuyo, esta propuesta de enoturismo combina recorridos guiados, degustaciones para todos los niveles de conocimiento, experiencias interactivas y una gastronomía destacada que transforma la visita en una jornada completa de sensaciones.
Un recorrido que comienza en los viñedos
Las visitas guiadas por la bodega y los viñedos representan el primer contacto con la filosofía y el proceso de elaboración de los vinos. A partir de allí, cada visitante puede elegir la propuesta que mejor se adapte a sus intereses y conocimientos previos. Este enfoque personalizado garantiza que tanto los aficionados como los curiosos encuentren su propia experiencia dentro de la bodega.
Degustaciones para descubrir diferentes expresiones
Para quienes desean explorar específicamente el Malbec, existe una degustación dedicada que propone recorrer las diferentes expresiones de esta varietal a través de vinos provenientes de distintos terroirs mendocinos. Las degustaciones Clásica, Reserva y Alta Gama ofrecen un viaje más profundo por las etiquetas más representativas de las colecciones Vistalba, Tomero y Progenie, permitiendo entender las características que distinguen a cada línea.
Otra alternativa para los paladares más exigentes es la experiencia de Partidas Limitadas Especiales y Aceite de Oliva, una propuesta exclusiva que permite descubrir vinos de producción limitada acompañados por maridajes especialmente seleccionados, junto con el aceite de oliva Vistalba Corte V. Esta experiencia va más allá de la degustación tradicional, integrando elementos de gastronomía premium que complementan cada sorbo.
Experiencias participativas y lúdicas
Para quienes prefieren un enfoque más interactivo, el Blending Game se presenta como una actividad ideal para disfrutar con amigos o en familia. Durante esta experiencia, los participantes aprenden las características de distintos vinos y crean su propio blend, convirtiéndose por un momento en enólogos. Es una forma entretenida de comprender cómo los distintos componentes se combinan para crear un vino equilibrado y armónico.
La Cata a Ciegas es otra de las propuestas más lúdicas, diseñada para desafiar los sentidos mediante dinámicas especialmente pensadas tanto para aficionados como para curiosos. A través de juegos y ejercicios sensoriales, esta actividad enseña a reconocer aromas, sabores y estilos de vino de una manera que potencia la observación y la intuición.
Gastronomía pensada para compartir
El Wine Bar de la bodega representa el complemento gastronómico perfecto para cualquiera de estas experiencias. Pensado para disfrutar sin apuros, el menú fue diseñado con la intención de que cada plato dialogue con los vinos degustados durante la jornada.
La propuesta incluye una selección de tablas de quesos premium, jamón español reserva y conservas ahumadas artesanales que permiten apreciar los matices de cada vino. Para quienes buscan opciones más sustanciosas, el menú ofrece ciabattas gourmet, bruschettas, pastel de ossobuco, quiche de verduras de estación y ensaladas frescas que combinan ingredientes de temporada con técnicas refinadas.
Además, la bodega no olvida las tradiciones locales: las empanadas mendocinas ocupan un lugar destacado en la oferta, recordando que la gastronomía regional sigue siendo una de las mejores acompañantes para el vino de la provincia.
El cierre perfecto de la experiencia
El recorrido gastronómico culmina con postres clásicos y regionales, acompañados por café o té. Este final integral transforma la visita en algo más que una degustación: se convierte en una experiencia que teje vino, gastronomía y paisaje en uno de los entornos más emblemáticos de Mendoza, dejando en los visitantes recuerdos que van más allá del paladar.








