Antigal lanza su primer vermouth Alma de Montaña desde Mendoza

Antigal Winery & Estates presenta su primer vermouth rosso elaborado con Chardonnay de Gualtallary, Valle de Uco. Un aperitivo con identidad mendocina que combina especias, notas cítricas y versatilidad gastronómica.

Antigal Winery & Estates, la bodega mendocina reconocida por sus expresiones vitivinícolas, expande su portafolio más allá del vino tradicional con el lanzamiento de Alma de Montaña, su primer vermouth rosso. Este nuevo aperitivo marca un hito en la trayectoria de la marca al aventurarse en la categoría de bebidas fortificadas, manteniendo la esencia que la caracteriza: la vinculación profunda con el territorio de Gualtallary y Valle de Uco.

La visión detrás del vermouth

El desarrollo de Alma de Montaña no fue un proyecto aislado, sino el resultado de un proceso reflexivo sobre la identidad de Antigal. Carolina Hoyos, Master Distiller a cargo de la creación, explicó cómo surgió la propuesta: “A partir de comprender qué buscaba Antigal, cómo describe su identidad, qué lugar ocupa Gualtallary en su historia, cómo concibe la elegancia y qué significa el carácter para la bodega, surgió una idea clara: crear un vermut con presencia aromática y personalidad, pero al mismo tiempo fresco, versátil y gastronómico; capaz de dialogar con el vino sin opacarlo”.

Esta declaración refleja la cuidadosa consideración que Antigal tuvo al incursionar en un segmento diferente. No se trataba simplemente de producir un vermouth más, sino de crear una bebida que representara los valores de la bodega y que se adaptara al paladar local, reconociendo las preferencias y costumbres de consumo en Argentina.

El carácter de Alma de Montaña

El vermouth tiene como base una Chardonnay que proviene de las viñas de Gualtallary, la misma zona que define gran parte de la producción de Antigal. Esta elección no es casual: el Chardonnay aporta elegancia y frescura, características que se mantienen presentes en el vermouth final. Con denominación rosso, Alma de Montaña equilibra complejidad aromática con accesibilidad, buscando atraer tanto a bebedores experimentados como a quienes se acercan por primera vez a esta categoría.

El perfil sensorial de Alma de Montaña se construye sobre notas especiadas dominantes: ajenjo y anís ocupan un lugar central en la composición aromática. A esto se suman notas cítricas que aportan frescura y levedad, evitando que la bebida resulte pesada o excesivamente alcohólica. El dulzor del caramelo cierra la paleta, añadiendo una dimensión adicional que suaviza el paso en boca y prolonga el final.

Versatilidad en el consumo

Uno de los atributos destacables de Alma de Montaña es su versatilidad. La bebida funciona exitosamente en múltiples contextos de consumo. Bebida en soledad con hielo, permite apreciar toda su complejidad aromática y sabor en su forma más pura. Con soda, se transforma en un aperitivo refrescante ideal para tardes cálidas o reuniones casuales. Cuando forma parte de un cocktail, actúa como base expresiva sin eclipsar otros ingredientes ni desdibujar la propuesta general del trago.

Esta flexibilidad responde a una filosofía de diseño deliberada: Antigal concibió Alma de Montaña como una bebida que pudiera adaptarse a diferentes momentos, contextos sociales y preferencias individuales. No es un vermouth que demande una preparación específica o que funcione correctamente solo de una manera. Es, fundamentalmente, amable y accesible, características que resuenan con el enfoque que Antigal ha mantenido históricamente en su relación con el consumidor.

El posicionamiento en el mercado

El lanzamiento de Alma de Montaña posiciona a Antigal en un segmento que viene creciendo en Argentina y en Latinoamérica: el de los vermouths artesanales y de origen territorial definido. En un contexto donde muchos bebedores buscan experiencias auténticas vinculadas a un lugar específico, Antigal ofrece un vermouth que narra la historia de Gualtallary, de sus suelos, de su clima y de la visión que la bodega tiene sobre la elegancia y la calidad.

Este movimiento también responde a cambios en las preferencias de consumo. Los aperitivos están recuperando protagonismo en la mesa argentina, especialmente entre públicos que valoran la pausa, la conversación y el ritual que rodea al acto de beber. Alma de Montaña llega a este mercado con una propuesta que combina sofisticación con carácter accesible, es decir, ofertas que pueden disfrutarse tanto en contextos formales como informales.

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