Siete restaurantes se transformaron en paradas de una experiencia gastronómica única donde chefs argentinos y latinoamericanos compartieron sus creaciones en la quinta edición de Calesita. El concepto es simple pero ingenioso: los comensales arman su propio itinerario moviéndose entre sedes en colectivos de los años 60, mientras drag queens animan la noche porteña convirtiéndola en una verdadera celebración de sabores.
Gran Dabbang abrió la ronda con una propuesta variada. Mariano Ramón recibió a Tássia Magalhães, quien llevó desde Brasil los sitti con ragout de lengua de su restaurante Nelita. Leo Lanussol presentó el clásico pan cottage de Ness, mientras que Casa Las Cujas (Chile) aportó un crudo de erizos y machas. Completaron la parada el chaat Dabbang de la casa y un choco blanco con rica rica para cerrar en dulce.
En Mercado de Liniers, Pablo Bonilla preparó ostras de Sikwa (Costa Rica), Alejandro Féraud sirvió el locro de Alto Paraná, e Iván Azar presentó un estofado de conejo y hongos con sweet chili de tomates y queso de cabra.
José El Carnicero como punto de encuentro

Los fuegos de José El Carnicero recibieron a Álvaro Clavijo con sus pinchos de pulpo de El Chato (Colombia), a Javier Rodríguez preparando un picante de pollo y papa de El Papagayo (Córdoba), y a Gonzalo Aramburu con un plato mar y tierra que combinaba ostras, vieiras, maíz y pimentón de Cachi. La parada cerró con provoleta con hongos marinados en cacao.
Niño Gordo como último destino concentró lo mejor del viaje culinario. Harry Sasson (Colombia) sorprendió con una encocada de langostinos con arroz jazmín de limonaria y coco, además de una arepa con molleja de corazón y ají de maní. Pedro Bargero anticipó su próxima apertura, Tapé Criollo, con una empanada suflada de dorado. Nicolás Tykocki llevó el patty melt de bife madurado con papas fritas de Ácido, mientras que Germán Sitz y Pedro Peña cerraron con un centolla roll con chips de papa y dip de mar de la casa.







