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Vinos & Coctelería

Cimarrón Wines Co apuesta por partidas limitadas y seguimiento detallado

La bodega mendocina apuesta por partidas limitadas y un seguimiento riguroso de cada botella, priorizando la expresión del terroir sobre la cantidad de producción.

Cimarrón Wines Co apuesta por partidas limitadas y seguimiento detallado

Desde la mirada de Lucca Stradella, al frente de su bodega, la producción no supera en general las 10.000 botellas por etiqueta, con excepciones puntuales. Sin embargo, el número no es el motivo central. Para el fundador y enólogo, producir poco define al proyecto: cada etiqueta tiene que expresar un terruño concreto, una vendimia determinada y un carácter propio.

El criterio de base es otro: el punto de partida no es un volumen fijo al que después se amolda el vino. Cimarrón resuelve la cantidad a embotellar según la uva con la que cuenta y lo que pide cada añada. "No buscamos hacer una cantidad determinada de botellas. Buscamos hacer el vino que queremos hacer, y la cantidad termina siendo una consecuencia de eso", plantea Stradella.

Mayor control, menor estandarización

Las partidas acotadas funcionan, en cierto modo, como una postura: menos volumen implica más control y más margen para que cada etiqueta mantenga su carácter. Producir en pequeña escala también facilita seguir cada lote con detalle, desde la elección de las uvas hasta la vinificación y la etapa de crianza. Como el punto de partida es siempre lo que expresa la uva, y no una meta de volumen fijada de antemano, la cantidad de botellas puede cambiar de una cosecha a otra. Así se evita que el proceso quede atado a la necesidad de mantener una producción pareja.

Dos terroirs, dos líneas

El proyecto se apoya en dos zonas: San Rafael y Gualtallary, ambas dentro del Valle de Uco. Son territorios de características distintas y, por eso mismo, ocupan un lugar clave en la identidad de Cimarrón.

La línea La Contienda busca reflejar el temperamento de cada una de las dos zonas que la componen. Del diseño de las etiquetas se encarga el artista Osvaldo Chiavazza. Son cuatro los vinos: La Contienda Malbec Gualtallary, La Contienda Malbec San Rafael, La Contienda Cabernet Franc y La Contienda Nebbiolo. Pese a que cada varietal muestra un perfil particular, comparten el mismo principio de producción en cantidades acotadas.

Entre Gallos y Medianoche es un corte Malbec que combina uvas de ambas regiones. La propuesta parte de unir dos territorios que habitualmente se presentan por separado. Además, cada botella incorpora un componente tecnológico: mediante el código QR de la contraetiqueta se puede acceder a un NFT coleccionable.

La decisión de Cimarrón se inscribe en un movimiento más amplio que recorre varios sectores del mercado: consumidores que buscan etiquetas con carácter propio y que escapan a la uniformidad.

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