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Williams Casanegra: los hermanos locos que desafiaron a Escocia con whisky de Mendoza

Durante 10 años guardaron silencio mientras perfeccionaban sus single malts de altura. Hoy sus whiskys compiten cara a cara con las destilerías más prestigiosas del mundo desde una pequeña bodega en Vistalba.

Williams Casanegra: los hermanos locos que desafiaron a Escocia con whisky de Mendoza

Vinorama, con la conducción de Fabricio Portelli y Andrés Rosberg. Estrena todos los martes a las 19 hs en Winexplorers por YouTube.

Diez años de silencio para perfeccionar un sueño

En una pequeña bodega ubicada en Vistalba, Mendoza, dos hermanos decidieron desafiar a las destilerías más prestigiosas del mundo. Durante una década guardaron silencio casi absoluto mientras perfeccionaban sus single malts de altura. Cristian y Gabriel Williams no le contaban a nadie qué estaban haciendo realmente. Si alguien se cruzaba con ellos, les hablaban de su vodka, su gin, su pisco o su vermut —todos ellos excelentes— pero eso era solo el medio para llegar al fin. Era dinero en caja, tiempo ganado, mientras esperaban que llegara lo que realmente los obsesionaba: whisky de los Andes que compitiera de igual a igual con los mejores del mundo.

Los hermanos locos que reconstruyeron alambiques antiguos

Hay algo de obsesión noble en la historia de Williams Casanegra. Durante años, Cristian y Gabriel se dedicaron a reconstruir alambiques antiguos que encontraban perdidos en diferentes lugares del mundo. No era casual ni caprichoso: buscaban capturar métodos ancestrales, técnicas que los grandes destiladores escoceses habían perfeccionado durante siglos. La destilería está estratégicamente ubicada frente a Cheval Blanc y cerca de Ricas, en uno de los mejores lugares de Vistalba. Cuando entrás al lugar, según quienes lo visitaron, es como trasladarse a Escocia. No es una exageración de marketing: es el resultado de una búsqueda obsesiva por recrear las condiciones exactas para hacer whisky de clase mundial, pero desde Mendoza.

Wine Icons: la genialidad de los barriles con historia

Lo verdaderamente revolucionario de Williams Casanegra es su línea Wine Icons. Se trata de whiskys que reposan en maderas que contuvieron vinos anteriormente. Esto no es un finishing de tres meses ni una crianza de un año: estamos hablando de whiskys con más de diez años de madera, trabajando en barriles usados que no impactan violentamente en el espíritu, sino que lo integran de manera elegante. El primero de estos wine icons lleva el nombre López, porque fue criado en un tonel que anteriormente contenía vino tinto. La lógica es perfecta: los mejores single malts del mundo terminan en barricas de Jerez, así que usar barriles de vino de calidad tiene toda la coherencia del mundo.

Lo que sorprende a cualquiera que prueba estos whiskys es la calidad del alcohol mismo. No queman a pesar de su graduación de cuarenta y pico de grados. Tienen fuerza y elegancia simultáneamente, algo que raramente se logra. La calidad del agua de Mendoza juega un rol crucial: es de las mejores disponibles, y eso no es detalle menor. Cuando Cristian explica su trabajo, revela el nivel de precisión obsesivo. Pregunta sobre dónde obtiene cada destilería sus materias primas, qué cebada usa, de dónde viene. En el caso de Williams Casanegra, él cultiva la cebada, la cosecha, la maltea, hace todo. Es cebada orgánica, y el productor es visible. Eso es diferencial en un mundo donde muchas destilerías ocultan sus cadenas de suministro.

Posicionamiento internacional en un mercado dominado por tradiciones

Los whiskys de Williams Casanegra se posicionan entre cuatrocientos y ochocientos dólares. No estamos hablando de precios de entrada: es la liga de competencia directa contra los nombres uno del mundo. Escocia, Japón, Tennessee y Kentucky tienen razones para estar atentos. Los Andes ya están acá. Lo interesante es que cada colección tiene su propia lógica narrativa. Hay uno llamado Penitente, inspirado en las vertientes de agua que riegan Mendoza. Otro se llama Hollywood, porque fue criado en madera de olivo sagrado. Son decisiones que hablan de un equipo que entiende que el whisky es storytelling, que cada botella cuenta algo.

La verdadera magnitud de lo que Williams Casanegra está haciendo recién ahora empieza a revelarse. Diez años de trabajo silencioso, de perfeccionamiento, de estudio de terruño, de experimentación con maderas y métodos. Ahora esos primeros whiskys están en el mercado, y compiten sin complejos. No es que sean buenos para ser de Mendoza. Son buenos, punto. Y en un mundo del whisky donde la tradición escocesa reinó durante siglos, eso es un desafío que merece atención, respeto y, definitivamente, una visita a Vistalba para ver de cerca lo que estos hermanos locos lograron construir.

Mirá el episodio completo de: Vinorama #13 ⎥Fabricio Portelli & Andrés Rosberg⎥Invitado: Jorge Cabeza (Bodega Salentein)

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