De la reinserción laboral a los rankings mundiales: la filosofía de Tres Monos
Gustavo Boque, uno de los dueños de Tres Monos, no necesita presentaciones en el mundo de la gastronomía porteña. El bar ubicado en la esquina de Guatemala e Itames en Palermo es mucho más que un lugar para tomar un trago. Es un ecosistema completo que trasciende lo convencional y que, según Boque, representa “el mejor bar del mundo”. Esta convicción no surge del ego, sino de una propuesta integral que ha posicionado a Tres Monos entre los diez mejores bares del mundo en los rankings internacionales más prestigiosos.
Más allá de los cócteles: la escuela y el propósito social
Lo que distingue a Tres Monos del resto no es solo la calidad de sus bebidas, sino la transformación que ha generado en la comunidad. Boque explica que el bar funciona como una productora de eventos y, más importante aún, como una escuela de coctelería tanto para consumidores como para nuevos profesionales de la industria. Cada seis meses renuevan completamente la carta de cócteles, un dinamismo que responde a productos de estación y que permite que todo el equipo desarrolle su creatividad constantemente.
Sin embargo, el impacto más significativo está en lo que Boque describe como su escuela de reinserción laboral. Ubicada en el barrio 31, esta iniciativa ha transformado la vida de muchas personas. Varios de los empleados que hoy trabajan en Tres Monos provienen de este programa, y esa realidad se refleja en cada interacción. “La parte romántica de eso es que esa buena experiencia te la está dando alguien que sumamente cuida su puesto de trabajo y es muy agradecido”, asegura Boque. No es un detalle menor: cuando un cliente es atendido por alguien que accedió a su empleo a través de una segunda oportunidad, la calidez del servicio adquiere una dimensión humana que va más allá de lo profesional.
El ecosistema Palermo: tres conceptos conectados caminando
Tres Monos no existe en el vacío. Junto a Víctor Audiobar y La Guata, Boque ha creado un ecosistema gastronómico que invita al recorrido a pie. Víctor Audiobar, a solo dos cuadras de Tres Monos, es una experiencia audiovisual donde la música vive en cada rincón. Con dos DJs por día toda la semana y cinco situaciones visuales distintas en el bar —desde el emplatado hasta las cabinas con vinilos—, Víctor representa la evolución de la coctelería como espectáculo. La tercera pata del triángulo es La Guata, más íntima y con una vibra de cumbia y quilombo, a metros de una chorería clásica.
Lo genial de esta propuesta es su pensamiento urbanístico. “Por eso pusimos los tres bares cerca para que vayan caminando”, explica Boque. Tres Monos se convierte así en punto de partida para una experiencia completa en Palermo que puede extenderse por horas sin necesidad de un automóvil. Es una invitación implícita a la responsabilidad: si van a tomar, que lo hagan caminando, que disfruten el barrio, que elijan un Uber al final si es necesario.
Reconocimiento mundial y propósito local
Que Tres Monos figure entre los diez mejores bares del mundo no es casualidad. La reputación internacional surge de una combinación de excelencia en coctelería, ambiente musical cuidadosamente curado y, fundamentalmente, de la calidad del servicio. Pero para Boque, los premios son consecuencia, no el objetivo. El verdadero éxito está en identificar al consumidor, cuidarlo y lograr que vuelva. Eso es lo que importa.
Lo que hace Tres Monos diferente es su capacidad de servir simultáneamente como espacio de entretenimiento, como escuela de capacitación y como instrumento de transformación social. Cada cóctel que sale de la barra cuenta una historia de innovación constante. Cada mozo que atiende la barra cuenta una historia de reinserción laboral. Cuando Boque habla del bar con tanta pasión, no está exagerando: está describiendo un proyecto que trasciende completamente la industria de bebidas para convertirse en algo mucho más complejo y valioso. Un bar puede ser un lugar bonito; Tres Monos es un movimiento, una escuela, un hogar.







