Ventana o Pasillo. Programa conducido por Maia Chacra. Estrena todos los miércoles a las 19 hs en Winexplorers por YouTube.
Frente a los destinos saturados de selfies y filas, crece un movimiento que propone exactamente lo contrario: viajar para no cruzarse con nadie, para no escuchar nada más que el viento o el agua, y para pagar justamente por eso. Es el turismo silencioso, una tendencia que Maia Chacra analizó en Ventana o Pasillo y que redefine qué significa hoy el lujo en un viaje.
"El silencio se está convirtiendo en una nueva forma de lujo", resumió Chacra. La idea no pasa solo por alojarse en un hotel cinco estrellas con todos los servicios imaginables: cada vez más viajeros están dispuestos a pagar más por un lugar aislado, sin multitudes y, en los casos más extremos, sin señal de celular.
Tres maneras de practicarlo

La primera son las caminatas silenciosas, conocidas como silent hiking: recorridos por la naturaleza, muchas veces grupales, donde no se habla o se habla lo mínimo indispensable. El objetivo es prestar atención a los sonidos del entorno (el viento, los pájaros, el agua) en lugar de conversar mientras se camina.
La segunda son los hoteles pensados para el digital detox: alojamientos que directamente no tienen televisión en las habitaciones, ofrecen la experiencia sin wifi o proponen guardar el teléfono durante toda la estadía. La tercera es la gastronomía silenciosa, con propuestas para comer sin celular, sin conversación y, en algunos casos, en restaurantes completamente a oscuras para concentrarse en los sabores, las texturas y los aromas por encima de cualquier otro estímulo.
Dónde se consigue ese silencio
Los países nórdicos lideran la oferta de este tipo de experiencias. En Finlandia, Noruega y Suecia hay cabañas aisladas en medio de los bosques, pensadas para pasar la noche mirando el cielo con la posibilidad de ver auroras boreales. En Italia, varios monasterios antiguos se reconvirtieron en alojamientos orientados al retiro y la desconexión.

Argentina también tiene sus propios escenarios para esta búsqueda: la Patagonia, los Esteros del Iberá y distintos rincones de la cordillera permiten pasar horas sin cruzarse con nadie, rodeado de naturaleza.
Un lujo que ya no se mide en estrellas
Para Chacra, el crecimiento de esta tendencia responde al bombardeo constante de notificaciones, mails y redes sociales que caracteriza la vida cotidiana. Esa saturación está modificando también la definición clásica de turismo de lujo, asociada históricamente a hoteles exclusivos y servicios personalizados cuanto más caros, mejor. "El verdadero lujo es tener tiempo, es tener privacidad, es tener espacio y tranquilidad", planteó.
No hace falta viajar a Tailandia ni encerrarse una semana en una cabaña para acercarse a esta forma de viajar: caminar sin auriculares, pasar una tarde sin mirar el celular o cenar con el teléfono guardado son, según Chacra, formas accesibles de empezar a bajar el ritmo antes de animarse a una experiencia más radical.







