Vinos World-Class de Córdoba, sobre roca madre de 450 millones de años.

Olvide el fernet y la soda porqué Fabricio Portelli y Andrés Rosberg entrevistaron a Walter Sinay, quien lidera la viticultura cordobesa con la revolución en el valle de Traslasierra. Bodega Achala y su exótico terroir de granito calcáreo. El hallazgo de un terruño granítico antiquísimo, comparado con el Ródano francés, está produciendo Syrah, Malbec y Sauvignon Blanc de altísima gama, que ya ganan premios internacionales.

El Renacer del Vino Cordobés

Durante años, la historia vitivinícola de Córdoba estuvo marcada por dos etapas: la época jesuita de hace 400 años y el auge de la inmigración italiana alrededor de 1880 en Colonia Caroya. Hoy, la provincia experimenta su tercera etapa: la “revolución del vino de Córdoba”, que se desplaza hacia las montañas, específicamente el Valle de Calamuchita y el Valle Traslasierra.

El proyecto de Bodega Achala, liderado por Walter Sinay, es el mejor ejemplo de este cambio. En 2009, contrataron al experto internacional Dr. Pedro Parra para estudiar sus suelos. Lo que Parra descubrió en las tierras de Achala fue asombroso:

• Un macizo granítico de 450 millones de años.

• Suelos de roca madre calcárea y granítica, primos hermanos del Macizo Central de Francia.

Estos suelos son tan únicos en Sudamérica que Parra se impresionó, señalando que parecían haber sido “transportados de Europa”. La característica principal es que la roca está “meteorizada” o en descomposición, lo que permite que las raíces “exploren directamente sobre piedra”.

El desafío de plantar en las rocas.

Establecer viñedos en este lugar, abandonado por antiguos propietarios, fue una verdadera “patriada”. El equipo tuvo que plantar con barreta de hierro, haciendo pequeños hoyos para cada vid, pues se plantó directamente sobre la roca.

Siguiendo el consejo de Parra, Achala adoptó el concepto de “clos”, inspirado en Borgoña. En una finca de 475 hectáreas, solo tienen plantadas ocho, distribuidas en pequeñas parcelas aisladas donde el suelo de piedra es más prominente.

La cosecha comenzó a dar sorpresas:

Sauvignon Blanc: En una cata a ciegas, el 2018 fue confundido con un Sauvignon Blanc de Sancerre/Valle de la Loira, Francia.

Syrah: El famoso crítico Tim Atkin lo catalogó como Mejor Syrah de la Argentina por dos años consecutivos (con 96 puntos), y describió el terruño de Achala como uno de los mejores del hemisferio sur.

Malbec: Ganó medalla de oro en el Global Malbec Award y fue elegido el Mejor Malbec del concurso en Londres en abril pasado.

Cabernet Franc: Un primer ensayo, cosechado tarde debido a una helada que reventó las mangueras de riego, fue tan excepcional que los cuatro Masters of Wine visitantes pidieron llevarse una botella como primicia.

El éxito de Achala no es casual. El Sirah, por ejemplo, proviene de un suelo único de granito con feldespato rosado, rico en potasio, que le confiere una intensidad extraordinaria. Este enfoque científico y el riesgo de apostar por un terruño singular han demostrado que los vinos de Córdoba son, indudablemente, high class world class.

El granito es una roca que históricamente ha brillado con variedades como Syrah y Sauvignon Blanc, tal como sucede en Francia o Sudáfrica. Achala ha sabido capitalizar esta conexión geológica, y como señaló un conductor, visitar este proyecto es ir a “una de las fincas más lindas de la Argentina”.

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