El Vaticano produce sus primeras cinco mil botellas de vino

El Vaticano cosechó las primeras cinco mil botellas de su viñedo orgánico ubicado en Castel Gandolfo, producidas exclusivamente con Cabernet Sauvignon bajo estrictos estándares de sostenibilidad.

Vaticano produce sus primeras cinco mil botellas de vino

El Papa León XIV inauguró oficialmente Borgo Laudato Si hace poco más de tres meses, un proyecto agrícola sostenible que ocupa 22 hectáreas dentro de los terrenos de la residencia estival papal en Castel Gandolfo, en la región italiana del Lacio. La iniciativa incluye un viñedo orgánico de 2 hectáreas dedicado exclusivamente al cultivo de Cabernet Sauvignon, y esta semana se confirmó que la primera cosecha ya produjo 5.000 botellas de vino tinto. El pontífice visitó personalmente el lugar para bendecir la producción, momento en el que brindó con una copa del vino recién elaborado. Las proyecciones indican que en los próximos años, la producción anual de Borgo Laudato Si podría alcanzar los 15.000 litros, equivalentes a aproximadamente 20.000 botellas de 75 centilitros.

Agricultura regenerativa y ecosistema inclusivo

El proyecto se fundamenta en prácticas de agricultura ecológica y regenerativa. El viñedo cuenta con sistemas de riego inteligentes que utilizan inteligencia artificial para optimizar el consumo de agua, evitando desperdicios innecesarios. Además de la producción vinícola, en Borgo Laudato Si se elaboran aceite de oliva, infusiones y queso que se comercializan entre los visitantes, frecuentemente grupos escolares.

Para garantizar que las vides fueran resistentes a plagas y enfermedades, la Universidad de Udine participó activamente en el diseño del viñedo, reduciendo significativamente la necesidad de pesticidas. Aproximadamente 8.000 vides son cuidadas y cosechadas por trabajadores refugiados como parte de un programa de capacitación en agricultura sostenible, ganadería y hotelería. Exreclusos también participan en esta iniciativa, que tiene como objetivo entrenar a más de 1.000 personas anualmente en oficios relacionados con la producción agrícola y gastronómica.

Enología de clase mundial

La elaboración del vino está a cargo de Riccardo Cotarella, uno de los enólogos consultores más reconocidos de Italia. Las botellas de Cabernet Sauvignon 100% se envejecen en barriles de roble y se distribuyen dentro del Vaticano, además de ser compartidas con los visitantes de Borgo Laudato Si.

La Ciudad del Vaticano como potencia vinícola

A pesar de ocupar apenas 0,44 kilómetros cuadrados, la Ciudad del Vaticano se posiciona como el principal importador de vino per cápita del mundo. Su condición de zona libre de impuestos desde 1929, establecida por el Tratado de Letrán, permite que las botellas resulten considerablemente más económicas que en Roma. Dentro del territorio papal funcionan dos tiendas especializadas en vino: Annona, de acceso público, y otra ubicada en una antigua estación ferroviaria, exclusiva para miembros acreditados.

La preferencia por los vinos italianos es abrumadora: según datos de comercio internacional, las botellas italianas representaron el 96,3% de las importaciones vaticanas en 2021, mientras que Austria aportó el 3,6% y el resto de países sumó apenas 30 litros en total.

Un proyecto de impacto cero

Durante la ceremonia de inauguración, el Papa León XIV expresó: “Este privilegio conlleva una gran responsabilidad: la de cuidar de todas las demás criaturas, de acuerdo con el plan del Creador. El cuidado de la creación representa una verdadera vocación para todo ser humano, un compromiso que debe realizarse dentro de la propia creación, sin olvidar jamás que somos criaturas entre criaturas, y no creadores”. El padre Manuel Dorantes, director general de Borgo Laudato Si, describió el lugar como “un espacio de impacto cero” concebido para acoger a todos y brindar apoyo a los más vulnerables.

Cuando el Vaticano entra en el mundo de los destilados

La influencia papal en la industria de bebidas espirituosas trascendió recientemente el vino. En diciembre de 2024, dos raras botellas de Bourbon autografiadas por el fallecido Papa Francisco alcanzaron un precio combinado de 27.500 dólares estadounidenses en una subasta. Las ganancias fueron destinadas a organizaciones benéficas religiosas. Ambos whiskies fueron producidos para conmemorar ocasiones significativas: la primera, de la destilería Willett en Kentucky, celebró el décimo aniversario del pontificado del Papa Francisco, mientras que la segunda fue elaborada para el Año Jubilar 2025 bajo el nombre “Peregrinos de la Esperanza”. El padre Jim Sichko, evangelista diocesano, destacó que “estas botellas no son solo objetos de colección, sino símbolos de esperanza y compasión, creadas para hacer el bien en el mundo”.

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