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Paco Puga cuenta el origen de L'Amitié, Mal Crío y Honorem, los vinos de Familia Puga

El enólogo sanjuanino radicado en Cafayate repasó en Vinorama, con Fabricio Portelli y Andrés Rosberg, veinticinco años de carrera en Salta y las historias puntuales detrás de las etiquetas que hoy elabora con su familia.

Paco Puga cuenta el origen de L'Amitié, Mal Crío y Honorem, los vinos de Familia Puga

Vinorama, con la conducción de Fabricio Portelli y Andrés Rosberg. Estrena todos los martes a las 19 hs en Winexplorers por YouTube.

Francisco "Paco" Puga llegó a Cafayate hace 25 años, recién casado, después de haberse formado en la escuela de enología de San Juan desde los 13 años, siguiendo una tradición familiar que incluye un abuelo y una tía enólogos. Antes de tener proyecto propio pasó por el INV, donde trabajó tres años relevando viñedos de punta a punta del valle Calchaquí, una experiencia que en su momento no valoraba pero que hoy reconoce como clave para entender la diversidad de la región. De ahí saltó a Michel Torino y El Esteco, donde vivió un crecimiento de 200.000 a 12 millones de botellas en apenas tres años. Siguió en Colomé y después en Amalaya, marca que en 2010 pasó de 60.000 a 2 millones de botellas en seis años. En 2016 llegó a Bodega El Porvenir, donde fue enólogo durante una década y hoy sigue como asesor.

Ese mismo 2016 decidió dejar las estructuras grandes para dedicarse a su propio proyecto. El arranque fue literal: ocho barricas en el garage de su casa. "Cuando me di cuenta tenía cuatro hijos y ocho barricas. No íbamos a poder vivir con eso", contó Puga sobre el momento en que resolvió independizarse. Familia Puga nació igual, y hoy tiene bodega propia en la plaza de Tolombón, al lado de la iglesia, el centro comunitario, la escuela y el centro de salud del pueblo.

El nombre que nació de un libro en Borgoña

El primer vino de la bodega no tenía nombre hasta que Puga, estudiante en la Borgoña en 1998, encontró la respuesta en un libro francés. "La amistad es el único sentimiento puro de la humanidad", leyó, y decidió llamar L'Amitié a ese corte que mezclaba uvas de Tucumán, Molinos y Cafayate, algo que las estructuras de las bodegas donde trabajaba antes no le permitían hacer. El nombre, en francés, convive sin problema con el origen calchaquí del vino: según contó Puga, hasta un importador suizo le pidió expresamente que no se lo cambiara.

Un error de cosecha que terminó en etiqueta

Mal Crío tiene un origen más accidentado. En la primera cosecha de Finca La Guada, el productor a cargo de los cosecheros se tuvo que ir a trabajar a su empleo en un banco y dejó al equipo sin supervisión. Los cosecheros, para llenar más rápido los canastos, mezclaron uvas de un parral de criolla que crecía cerca del malbec, y la partida llegó blendeada sin que nadie lo hubiera decidido. Puga se enojó con el productor, pero su hija Valentina vio una oportunidad donde él veía un problema: separar esa criolla y convertirla en un vino joven, con un perfil más accesible. La idea respondía a una inquietud personal de ella: "Me siento mal cuando voy a un lugar y mis amigos no se animan a tomar el vino porque no lo entienden", dijo Puga sobre la motivación de su hija. Así nació Mal Crío, el malbec con criolla que hoy forma parte del portfolio familiar.

Honorem, el blend que se vota en familia

Honorem es el vino que la familia Puga elabora en conjunto desde el año 2000. Cada julio se juntan a catar las cosechas del año y deciden entre todos qué proporciones de malbec, cabernet franc, tannat o merlot va a llevar el corte, además de evaluar cómo evolucionan los demás vinos de la bodega. Participan la mujer de Puga y sus tres hijos mayores, cada uno votando por lo que prefiere, aunque la decisión final queda en manos de Puga. Del blend resultante se embotellan apenas 100 botellas por año, tras seis meses adicionales en tonel.

Una bodega que eligió no crecer

Con 40.000 botellas anuales entre sus once etiquetas, Puga explicó que la bodega tuvo la posibilidad de crecer mucho más en los últimos cinco años, pero prefirió no hacerlo. "Decidí no crecer, decidí consolidarme en ese número, decidí incorporar la familia y ser feliz de esa manera", resumió. Entre esas etiquetas también están los vinos de su hija Valentina, hoy a cargo de la bodega junto a él, que firma un rosado de malbec y torrontés y un corte de criolla con malbec. Sobre la diversidad que sostiene todo este mapa de vinos, Puga fue contundente: "Salta tenés Cafayate por un lado, Cachi, Molinos, Taquil, Yacochuya, la diversidad que hay en alturas, en suelos, en clima, es enorme."

Mirá el episodio completo de: Paco Puga en Vinorama #19⎥Fabricio Portelli y Andrés Rosberg

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